En el principio
había una oscuridad absoluta.
La inmensa calma de la noche.
Después llegó ella y todo cambió.
Hace mucho que dejé de buscar,
ahora hay más calma.
Aprendí que es mejor esperar.
Ella vendrá cuando pueda o quiera.
Sé que un día
vendrá a estar conmigo.
Será porque pasó horas
y noches enteras mirándome.
Nada más importa.
Yo espero.
Pero no siempre fue así.
Después de conocerla,mi vida cambió.
Intenté seguirla.
Por ella he cruzado mares,
recorrí océanos, estuve a la deriva...
Hice de todo para encontrarla.
Cuando más cerca creía estar,
más lejos estaba.
Me sentí perdido
sin saber qué hacer, en medio del mar.
El barco se hacía
cada vez más apretado,
el mundo cada vez más pequeño
para tanta pasión.
Entonces, cambié de vida.
Con casa y cómodamente instalado,
creí irresistible mi propuesta.
¡Pero ella huyó de nuevo!
Desesperado la perseguí
de tejado en tejado,
esclavo del deseo,
prisionero del encanto
que poco a poco me dejaba
cada vez más solo.
Y el tiempo ha pasado.
Ahora ya no corro, sólo espero.
Lo demás no importa.
(Pedro Serrazina)
había una oscuridad absoluta.
La inmensa calma de la noche.
Después llegó ella y todo cambió.
Hace mucho que dejé de buscar,
ahora hay más calma.
Aprendí que es mejor esperar.
Ella vendrá cuando pueda o quiera.
Sé que un día
vendrá a estar conmigo.
Será porque pasó horas
y noches enteras mirándome.
Nada más importa.
Yo espero.
Pero no siempre fue así.
Después de conocerla,mi vida cambió.
Intenté seguirla.
Por ella he cruzado mares,
recorrí océanos, estuve a la deriva...
Hice de todo para encontrarla.
Cuando más cerca creía estar,
más lejos estaba.
Me sentí perdido
sin saber qué hacer, en medio del mar.
El barco se hacía
cada vez más apretado,
el mundo cada vez más pequeño
para tanta pasión.
Entonces, cambié de vida.
Con casa y cómodamente instalado,
creí irresistible mi propuesta.
¡Pero ella huyó de nuevo!
Desesperado la perseguí
de tejado en tejado,
esclavo del deseo,
prisionero del encanto
que poco a poco me dejaba
cada vez más solo.
Y el tiempo ha pasado.
Ahora ya no corro, sólo espero.
Lo demás no importa.
(Pedro Serrazina)